First chapter | Primer capítulo

Many times I’ve tried to start this story and I find myself living new things that don’t help me remember older ones, and that’s when I say: I have to sit down and start writing. It’s time to start Melissa, so here I go.

I don’t think my life is so interesting as to make a biography but I must admit that interesting things have happened to me, some good ones, others not so much, but when I find myself telling some of them to a person I just met immediately they say: “You have to write a book “. And I wonder, where do I start? From the beginning? Unfortunately, I was not rewarded with a good memory so that doesn’t help much. And that’s when I think, let’s start with love, the reason to live. Love embraces everything, family, friends, lovers and all those things that motivate us to live. So I decided to start with that.

Love has always been a constant in my life because I’ve been in its constant search or healing my heart because of it. I was born of love, (yes I know, all or most of us are born of love), but in my case, it’s 100% true. My parents loved each other with insanity, and the few years they had to enjoy it gave life to this person telling her story today. My first love, my dad. Like all girls, our father is our first great love. I remember very little of mine. He passed away when I was three years old in a car accident while he was coming home from the last day of university. Dad was a road napper, you know, those people who fall asleep easily when traveling by car. That night, when he returned home he fell asleep at the wheel and collided head-on with a truck, he died immediately. His car was destroyed, there was no way to survive that. There begins my streak of lost loves, something that has stayed with me to this day, the greatest fear I have, losing the people I love.

Whenever I meet a widow, I think of mom. I try to imagine what it was like for her to be widowed at thirty-one, with a three-year-old. She had a hard time living with that. I know not because I remember it, but because of what I have been told. The house of San Felipe (where we lived at that moment) became a constant memory of dad’s arrivals at night, the sound of his keys as he left them on the table, his essence covering every corner of the house until he reached my crib to wake me up in the middle of the night. Dad didn’t go that quickly. My grandmothers sought a priest to bless the house and try to give peace to a young soul who refused to leave. But how would he leave? if my mom wouldn’t let him. Every time she pronounced his name in tears, he was forced to stay in the world of the living, with his wife and daughter. “Why did you leave Roberto?” She would ask, never getting an answer. I don’t remember anything, but sometimes, today, I wake up from a deep sleep feeling someone close. Without being afraid, between asleep and awake, I smile, as I did when I stood in my crib smiling to papá who was there looking at me.

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Muchas han sido las veces que he intentado comenzar esta historia y me encuentro viviendo cosas nuevas que no me ayudan a recordar algunas más viejas, y es cuando digo: me tengo que sentar a escribir. Ya es hora de comenzar Melissa, así que, aquí voy.

No creo que mi vida sea tan interesante como para hacer una biografía pero debo reconocer que cosas interesantes me han pasado, algunas buenas otras no tanto, pero cuando me encuentro contando alguna de ellas a una persona que acabo de conocer de inmediato me dicen: “Tienes que escribir un libro” Y me pregunto, ¿por dónde empezar? ¿Por el principio? Lamentablemente no fui premiada con una buena memoria así que eso no ayuda mucho. Y es cuando digo, empecemos por el amor, la razón de vivir. El amor lo engloba todo, la familia, los amigos, los amantes y todas esas cosas que nos motivan a vivir. Así que decidí empezar por eso.

El amor ha sido siempre una constante en mi vida, o porque sufro por él o porque estoy en su constante búsqueda. Nací del amor, (si lo se, todos o la mayoría nacimos del amor), pero en mi caso es 100% cierto. Mis padres se amaban con locura, y los pocos años que tuvieron para disfrutarlo dieron como resultado a esta persona que hoy les cuenta su historia.

Mi primer amor, mi papá. Como todas las niñas nuestro padre es nuestro primer gran amor. Yo poco recuerdo del mío. Falleció cuando yo tenía tres años en un accidente de carro mientras volvía a casa de cursar el último día de la universidad. Papá era un chófer sonámbulo, eso que tenemos muchos de quedarnos dormidos cuando viajamos en carretera. Esa noche, cuando volvía a casa se quedó dormido al volante y chocó de frente contra un camión, murió de inmediato. El carro donde viajaba quedó destruido, no había manera de sobrevivir a eso. Ahí comienza mi racha de amores perdidos, algo que me acompaña hasta hoy, el mayor temor que tengo, perder a las personas que amo.

Siempre que conozco a una mujer que perdió a su esposo, pienso en mami. Imaginar lo que fue para ella quedar viuda a los treinta y un años, con una niña de tres debe ser muy fuerte. A ella le costó mucho vivir con eso. Lo se no porque lo recuerdo, sino por lo que me han contado. La casita de San Felipe (donde vivíamos en ese momento) se convirtió en un recuerdo constante de las llegadas de papá en la noche, el ruido de sus llaves cuando las dejaba en la mesa, su esencia cubriendo cada esquina de la casa hasta llegar a mi cuna para despertarme en mitad de la noche porque él estaba ahí. Papá tardó en irse. Mis abuelas buscaron a un cura para bendecir la casa, y tratar de darle paz a un espíritu joven que se negaba a partir. ¿Cómo irse? si mi mamá no lo dejaba. Cada vez que pronunciaba su nombre entre llanto era una llamada a quedarse en el mundo de los vivos, con ella y su hija. “¿Por qué te fuiste Roberto?” preguntaba, sin nunca recibir una respuesta. Yo no recuerdo nada, pero a veces, aún de grande, me despierto del sueño profundo sintiendo a alguien cerca. Sin miedo, entre dormida y despierta sonrio, como lo hacía cuando me paraba en mi cuna sonriendo a papá que estaba ahí mirándome.

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